El desgarro no tiene edad. Ansiosa cuenta regresiva que siempre vuelve a empezar, cada mes, cada día y en cada milésima de segundo. Estúpido loop insensato e inútil se reproduce excesivo.
Cansancio y ahogo, marcha y contra marcha. Ese puñal oxidado, visto y estudiado vuelve a introducirse en mis vísceras. Sangra sin sangrar. Se pudre y desgasta a veces imperceptible, otras incontrolable.

