Periodista de Economía Social. Productora Audiovisual. Fotógrafa aficionada.

lunes, 13 de febrero de 2012

Valentín NO

Por Pamela Fadiga

El desgarro no tiene edad. Ansiosa cuenta regresiva que siempre vuelve a empezar, cada mes, cada día y en cada milésima de segundo. Estúpido loop insensato e inútil se reproduce excesivo.
Cansancio y ahogo, marcha y contra marcha. Ese puñal oxidado, visto y estudiado vuelve a introducirse en mis vísceras. Sangra sin sangrar. Se pudre y desgasta a veces imperceptible, otras incontrolable.


Nunca es demasiado, un extra-ilimitado ya inimputable. El silencioso laberinto, colmado de personas que pretenden encontrarnos allá lejos y hace tiempo, me obliga a visualizar una salida que es más miedo que acción concreta.

Parálisis repentina de hace un momento de varios años. Anhelo de proyección. Mirada cómplice en el recuerdo vivo pero sepultado. Ya no soy eso, creo que ya no soy nada. Menos que nada. Un número negativo y a la izquierda que intenta volver a sumar.

Combinación de palabras y porqués débiles. Inmóviles. Lo urgente ya no tiene prisa. Morboso placer, invisible, desfigurado, impregnada de incomprensión me hamaco en esos espacios que alguna vez fueron verdades absolutas.

¿Habrán sido mentiras? Pariéndome. Dolor que da vida, felicidad que se construye desde el detalle, caminata sin rumbo con certeza de llegar a ser fauna. Autora acaudalada de una trampa que es oportunidad. Fríos que se vuelven cálidos. Mutación paulatina pero firme. Engendrar emociones y esculpirlas a medida.

Trabajo artesanal y meticuloso, por momentos desgastante y dubitativo. Caer es mejor resultado que reposar en la vil seguridad. El amor no es voluntad exigida. Quizás sea la entrega no superficial de una parte nuestra para otro con la reciprocidad que la alimenta y fortalece.

Cambiar el paisaje de la cuadra de cualquier mente es tan simple como comenzar a habitarla.

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